Hoy me acordé de tí, casi no pasa un día sin que lo haga. Te echo tanto de menos que desearía que aquel sueño en el que te abrazaba fuerte se hiciera realidad, echo de menos cuando me regañabas por la noche y me decías que cuando tu te fueses a dormir nadie podía quedarse en el salón, echo de menos verte sentado en tu mecedora, echo de menos ir mi casa preferida y no encontrarte allí.
Solo hay algo capaz de calmar el dolor que dejó tu ausencia y es saber que aunque ya no estés aquí nos sigues cuidando a todos...y sé que es así porque te noto cerca y en los momentos más duros sé que siempre estás conmigo mandándome fuerzas desde el cielo. De eso estoy segura, de que no nos has dejado solos ni un solo segundo desde que te fuiste.
Antes de marcharte aprendí una de las lecciones más valiosas que esta vida podría darme, y es que hay que luchar por seguir adelante, pase lo que pase.
Han pasado los años pero no me olvido de tí. Te quiero abuelo, te echo de menos, y estas palabras solo son una ínfima parte de todo el amor que siento por tí en mi pequeño corazón.
